El dolor generado en el nervio ciático que recorre desde la médula espinal –en la parte de la cadera y nalga- hasta la pierna misma es lo que conocemos normalmente como ciática. Este es el nervio más largo que tiene el cuerpo humano y la repercusión de la dolencia se siente desde la parte baja de la espalda, pasando por las nalgas y las piernas.
Los cuidados que se aplican cuando existe esta dolencia pueden darse a través de compresas calientes o frías, estiramientos o masajes especializados, así como la prescripción de ciertas medicinas.

Se sabe que la ciática es realmente considerada como un síntoma de otro problema que pueda existir en el cuerpo o en el mismo nervio. Casos como las hernias discales por ejemplo, pueden desencadenar este tipo de dolencias. El dolor y la incomodidad que genera la ciática es grande, y por lo general, todo este proceso se desarrolla en un lapso que puede variar entre uno a dos meses dependiendo de sus causas.
En muchos casos, la ciática es tratada con terapias físicas aplicadas según el tipo de mal que la originó. Y una vez transcurrida la etapa crítica del dolor, se programan tratamientos de rehabilitación para evitar la reaparición de la dolencia o para controlarla de manera apropiada.
Los medicamentos recetados por los galenos son básicamente relajantes musculares, antiinflamatorios o calmantes para el dolor. Sin embargo, en casos más extremos se pueden recetar antidepresivos tricíclicos, anticonvulsionantes u otras medicinas que generen endorfinas y disminuyan el dolor crónico.
Sea cualquiera la situación que la haya llevado a desencadenarse, la ciática debe ser tratada siempre por médicos o especialistas en la materia, y los afectados por ella no deben automedicarse para evitar daños mayores en el organismo.
Fuente: Botanical On Line
Imagen: Chisanar Medicina China








